Ser un gran atleta ya no es suficiente

El rendimiento sigue siendo la base de cualquier carrera deportiva. Pero en un entorno donde los atletas también son referentes, embajadores y figuras públicas, competir bien es solo una parte de la preparación.


Ser un gran atleta sigue siendo difícil, requiere disciplina, talento, entrenamiento, sacrificio y años de trabajo. El problema es que hoy eso puede no ser suficiente, no porque el rendimiento haya perdido valor, sino porque el mundo alrededor del rendimiento ha cambiado.

Un atleta ya no es observado únicamente durante los minutos de competencia, también lo vemos en entrevistas, en redes sociales, en campañas, en conferencias, en contenidos digitales, en conversaciones con marcas, en momentos de presión y en todos esos espacios también está construyendo percepción.

El rendimiento te hace visible

Un gran resultado puede hacer que el mundo te mire, pero una vez que te están mirando aparece una nueva responsabilidad: saber qué hacer con esa atención. ¿Qué dices?, ¿Cómo lo dices?, ¿Qué representas?, ¿Cómo respondes cuando pierdes?, ¿Cómo hablas de una marca?, ¿Cómo cuentas tu historia?, ¿Qué quieres que las personas recuerden de ti? Son preguntas que no siempre tienen respuesta en un entrenamiento deportivo y, sin embargo, pueden tener consecuencias reales para una carrera.

La exposición también se entrena

Imagina a un atleta que acaba de conseguir el resultado más importante de su carrera, en cuestión de minutos puede enfrentarse a:

  • una entrevista;
  • una conferencia de prensa;
  • decenas de cámaras;
  • miles de comentarios;
  • solicitudes de marcas;
  • publicaciones;
  • preguntas difíciles.

El resultado ya se consiguió, pero ahora comienza otra competencia: representarse a sí mismo y para eso también hace falta preparación.

No se trata de parecer perfecto

La profesionalización de un atleta no consiste en construir una personalidad artificial, tampoco significa aprender respuestas de memoria o convertir cada publicación en una pieza publicitaria, la autenticidad sigue siendo fundamental pero ser auténtico no significa improvisar todo, un atleta puede ser auténtico y estar preparado, puede tener una personalidad propia y aprender a comunicarla mejor, puede contar su historia sin convertirla en un discurso prefabricado, puede representar una marca sin dejar de ser él mismo.

Preparación no significa perder autenticidad. Significa tener herramientas para expresarla.

El nuevo escenario del atleta

Aquí es donde aparece la Quinta Dimensión del Deporte™; mientras las dimensiones tradicionales preparan al atleta para desarrollar su rendimiento, esta nueva dimensión se ocupa de lo que sucede cuando ese rendimiento entra en contacto con el mundo.

Identidad.
Comunicación.
Posicionamiento.
Oportunidades.

Porque una carrera deportiva no se construye solamente con resultados, también se construye con reputación, con confianza, con relaciones, con historias, con decisiones y con la capacidad de representar profesionalmente aquello que has conseguido dentro de la competencia.

El talento sigue siendo el comienzo

Nada de esto reemplaza el rendimiento, un atleta necesita competir, necesita entrenar, necesita mejorar, necesita ganar, pero después de todo eso aparece una pregunta diferente: ¿Qué estás construyendo alrededor de tu rendimiento? Esa es una de las preguntas centrales de la Quinta Dimensión y probablemente sea una pregunta que cada atleta tendrá que hacerse mucho antes de que llegue la primera gran oportunidad.

Porque estar preparado para competir es fundamental. Estar preparado para lo que tu carrera puede generar también.

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