El rendimiento importa. Pero para una marca, trabajar con un atleta implica mucho más que poner un logo junto a un resultado. La relación también depende de la historia, los valores, la comunicación y la capacidad de representar.
Cuando pensamos en patrocinio deportivo, es fácil pensar primero en resultados, campeonatos, medallas, goles, récords, seguidores pero una marca que decide trabajar con un atleta está tomando una decisión mucho más compleja; no está comprando únicamente exposición, está asociándose con una persona y esa persona va a representar, de una u otra manera, aquello que la marca quiere comunicar.
El resultado es solo una parte
El rendimiento puede hacer que un atleta sea atractivo para una marca pero después aparecen otras preguntas:
¿Quién es?
¿Qué representa?
¿Cómo se comunica?
¿Con qué tipo de audiencia conecta?
¿Puede contar una historia que tenga sentido para la marca?
¿Está preparado para representarla profesionalmente?
Ahí empieza a aparecer la Quinta Dimensión del Deporte™.
Un patrocinador no compra solamente resultados
Una marca busca asociaciones que tengan sentido, puede buscar:
credibilidad.
afinidad.
identificación.
historias.
conexión.
visibilidad.
valores compartidos.
Por eso dos atletas con resultados deportivos similares pueden tener propuestas comerciales muy diferentes, no porque uno sea necesariamente mejor atleta, sino porque el valor que pueden construir alrededor de su rendimiento puede ser diferente.
El atleta también es parte de la experiencia de marca
Imaginemos que una marca patrocina a un atleta, la relación no termina cuando aparece el logo, el atleta puede participar en:
- entrevistas;
- campañas;
- contenido;
- activaciones;
- conversaciones;
- eventos;
- publicaciones;
- experiencias con consumidores.
En cada uno de esos momentos está representando algo, por eso la preparación importa.
Representar una marca también se entrena
Un atleta puede ser excelente en su deporte y no tener experiencia comunicando un mensaje comercial, puede no saber cómo hablar de una marca sin que parezca forzado, puede no conocer qué elementos de su historia son relevantes para una audiencia, puede no saber cómo comportarse frente a una cámara, puede no entender todavía qué significa ser embajador y esto no es una falla, es simplemente una capacidad que necesita desarrollarse. El patrocinio no debería terminar en el contrato, debería comenzar ahí.
La relación correcta es más grande que el logo
Cuando atleta y marca tienen una verdadera conexión, el patrocinio puede convertirse en algo mucho más interesante: una historia compartida. La marca aporta un propósito, el atleta aporta su trayectoria, personalidad y credibilidad y la audiencia encuentra una razón para creer en esa relación, por eso requiere estrategi, requiere entender al atleta, requiere entender a la marca y requiere encontrar el punto donde ambos pueden construir algo auténtico.
¿Qué significa estar preparado?
Estar preparado para una relación con una marca no significa simplemente tener un Media Kit, significa poder responder preguntas como:
¿Qué represento?
¿Qué puedo aportar?
¿Qué tipo de marcas tienen sentido para mí?
¿Cómo puedo comunicar una alianza sin perder autenticidad?
¿Cómo represento profesionalmente una inversión que una empresa está haciendo en mi carrera?
Eso es parte de la Quinta Dimensión.


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